HABILIDADES DE COMUNICACIÓN PARA LA PREVENCIÓN DE LA
VIOLENCIA
Maite Gomis Soler. Asociación Timoneda
Ramón Alzate Sáez de Heredia. Universidad del País Vasco
Las habilidades para manejar (gestionar) conflictos son necesarias porque los
conflictos son parte de la vida cotidiana. Los conflictos pueden ser tan simples como
un malentendido entre amigos o tan complejos como la violencia en el hogar.
Podemos tratar la mayoría de los conflictos a medida que surgen, antes de que
escalen en algo más complejo o violento. Desafortunadamente, la mayoría de los
jóvenes y adultos carecen de las habilidades necesarias para resolver de forma
constructiva los conflictos.
Las escuelas han ayudado, desde hace mucho tiempo, a socializar a los
chicos y a las chicas en actitudes consideradas esenciales para una ciudadanía adulta,
por ello, hoy en día deberían dirigir sus esfuerzos a preparar a los jóvenes y adultos
para un estilo de vida no violento en un marco de pluralismo.
Aunque cada vez está más extendida la creencia de que la educación en
resolución de conflictos y la educación para la convivencia (términos que
prácticamente significan lo mismo), son necesarias y convenientes en todos los
niveles de la educación, sin embargo, en la experiencia diaria vemos, si somos
sinceros, que fracasan a la hora de producir cambios en la modificación de actitudes
y comportamientos, bien sean a largo plazo o, incluso, en modificaciones
discernibles a corto plazo. ¿Por qué ocurre esto?.
Si queremos que nuestras enseñanzas en resolución de conflictos cumplan
realmente los objetivos que nos proponemos y supongan un cambio significativo en
la forma que los/as estudiantes tienen de afrontar sus responsabilidades, relaciones y
conflictos de la vida cotidiana; habremos de ir adaptando la institución escolar a los
principios y valores que subyacen a dichas enseñanzas. Esto supone un cambio
sistémico de la escuela, no es exclusivamente una cuestión curricular. Las barreras
para el desarrollo del comportamiento responsable, permean toda la estructura
escolar y, por lo tanto, la estructura de la clase. Los intentos de cambiar la
enseñanza, si no van acompañados de cambios del sistema, que es el que permite
que estos intentos tengan éxito o no, dificilmente obtendrán los resultados
esperados.
Todo ello, se puede afrontar con lo que nosotros denominamos Enfoque
Escolar Global (EEG) (Alzate, 1998, 1999, 2000), que supone la puesta en marcha
simultánea en el marco escolar, de programas curriculares de resolución de
conflictos, programas de mediación entre compañeros, transformación de la relación
pedagógica, intervención en el clima escolar, etc. , y la implicación de los distintos
protagonistas, alumnos/as, profesores/as, equipo directivo y padres/madres.
ENFOQUES Y ASPECTOS FUNDAMENTALES
En los programas globales o sistémicos podemos distinguir dos aspectos
fundamentales:
1. Enfoque curricular, que, principalmente persigue el aprendizaje o la
mejora en la comprensión teórica del conflicto y los procedimientos de
gestión del conflicto
2. El aspecto relativo a la experiencia que permite a los estudiantes
resolver mejor sus propias disputas permitiéndoles practicar lo que
aprenden.
Como consecuencia de ello distinguimos entre programas curriculares de
resolución de conflictos (bien sean currícula independientes o integrados en el resto
de materias) y lo que algunos denominan programas de resolución de disputas,
fundamentalmente, programas de mediación entre compañeros.
Un programa de RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS debería afrontar ambos
aspectos. “Por una parte, ofrecer a todos los participantes una comprensión teórica
del conflicto y de los procedimientos para resolverlo, y por otra, la experiencia
práctica necesaria para convertirse en adultos flexibles, equilibrados y efectivos”
(Alzate, 1998). Aunque consideramos que el enfoque curricular cubre tanto la
naturaleza teórica y práctica del conflicto y de la resolución de conflictos, la mayor
parte de los autores están de acuerdo en mencionar la negociación y la mediación
entre compañeros como los dos procesos más significativos que deben integrar la
parte experiencial de los programas.
En general, consideramos que los programas curriculares y los programas de
mediación entre compañeros están muy relacionados, y que es su combinación uno
de los métodos más poderosos para ayudar a los estudiantes a resolver sus
problemas interpersonales de manera productiva.
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